Golf Adaptado: El deporte que derriba barreras a través de los sentidos
Mucho más que una competencia, esta disciplina se consolida en Argentina como una herramienta clave para la autonomía, la rehabilitación y la igualdad. Con la historia de la tricampeona Rita Fernández como estandarte, descubrimos un deporte donde los límites solo existen para ser superados.
El golf suele ser percibido como un deporte de reglas rígidas, pero en el ámbito del deporte adaptado, se transforma en un espacio de conquista personal y superación. Esto se debe a la Regla 25 de la R&A (Royal and Ancient Golf Club of St Andrews), máxima autoridad mundial en el gobierno del golf, que permite que cada jugador adapte el juego a sus necesidades físicas o sensoriales.
En este sentido, el golf adaptado permite que personas con diversas discapacidades compitan en igualdad de condiciones. Para quienes tienen una discapacidad visual, como la tricampeona argentina Rita Fernández, el juego se “lee” a través de un guía y de la agudización de otros sentidos. Por otro lado, quien tiene una discapacidad física, por ejemplo, puede hacer uso del paragolfer, una silla de ruedas motorizada, que permite el traslado por el terreno de juego.
Más allá de lo recreativo, practicar golf adaptado impacta directamente en la calidad de vida de los deportistas. Así lo relata Fernández al describir cómo a partir del 2019, cuando comenzó a perder la visión este deporte cambió su vida por completo: “El golf adaptado es una manera de sanar. No solo te permite por ejemplo caminar 8 kilómetros sin darte cuenta, sino que también te da la posibilidad de conectar con la naturaleza y desarrollar esa capacidad de concentración y reflexión tan necesaria en la vida misma. El deporte además te entrena la paciencia, te da el aplomo para negociar y la capacidad de pensar estrategias, cualidades que se trasladan directamente al ámbito cotidiano”. […]
